TOP Value

Un terremoto de intensidad creciente viene sacudiendo los cimientos de la evaluación tradicional de proveedores de asistencia sanitaria a escala planetaria. El epicentro de ese terremoto es, claramente, el Value Based Healthcare o Asistencia Sanitaria basada en el valor.

El valor en salud: actualidad, concepto y necesidad de un marco del valor

Lo paradójico del valor es que cuenta con una definición tan clara como difícil de articular. No es raro definir el valor como la cantidad de resultado obtenido por euro gastado para conseguirlo, en línea con la definición propuesta por Michael Porter1.

Sin embargo, sabemos que los resultados de la asistencia sanitaria han sido, por su dificultad de medida, unos de los grandes olvidados de la evaluación en salud. Mientras esperábamos su llegada, ha resultado habitual centrarse en indicadores de productividad (como la estancia media o la implantación de cirugía mayor ambulatoria) o en resultados intermedios de la propia actividad asistencial más allá de cuestionarnos si esa actividad era realmente adecuada o plantearnos los beneficios que ocasionaba en los pacientes.

Así, disponemos de aproximaciones comúnmente aceptadas en la esfera de resultados como la mortalidad, las complicaciones o las readmisiones intra-hospitalarias, todas ellas, adecuadamente consideradas en los modelos de TOP20.

Pero poco nos dicen esa estancia media o esos indicadores de resultados intermedios acerca de la contribución de las actuaciones de los servicios sanitarios a la mejora de la supervivencia o la calidad de vida de los pacientes. Ese es uno de los ejes clave del VBHC: de qué manera contribuimos como sector a aumentar el valor que aportamos a los pacientes.

Existen hoy en día notables aterrizajes de medida de esos resultados, como por ejemplo, los propuestos por ICHOM y sus standard sets2. Sin embargo, esos aterrizajes se centran (de forma exitosa) en la esfera de problemas de salud concretos. 

Son aproximaciones potentes y loables, intensivas en información clínica e información aportada por los propios pacientes, pero que nos dicen poco de cómo de orientada está una organización al valor o de cuáles son las palancas a accionar para orientarla.

Desde esa perspectiva, echamos de menos un marco de evaluación que ordene. Eso es lo que buscamos con TOP Value: proponer un marco razonable, legítimo y factible que permita posicionar a una organización sanitaria en su camino a la asistencia de valor. 

Un marco lo suficientemente ambicioso como para incorporar lo que se demuestra relevante en la literatura, pero a la vez consistente con lo observable nuestra realidad. Un marco que permita medirse y mejorar a aquellos hospitales con esfuerzos realizados en el camino hacia el valor y que, al mismo tiempo, pueda ser un espejo en el que pueda mirarse una organización que arranca su trayectoria. 

 

1 Porter, M.
2 www.ichom.org

Nuestra mirada al valor

Nuestro marco del valor se estructura en cuatro grandes dimensiones que se relacionan unas con otras. Aunque se presentan en un orden establecido, lo cierto es que cada una de ellas impacta inevitablemente en el resto por el modo en que se propagan los cambios en cualquier tipo de organización.

Nuestra mirada al valor

En primer lugar, es relevante conocer el grado en que el modelo organizativo se alinea con una asistencia de valor, y ello pasa por la transferencia de verdadero riesgo de gestión a los equipos clínicos y por diseñar respuestas asistenciales orientadas a la complejidad de una demanda dominada por la multimorbilidad y la fragilidad geriátrica, cada vez más lejos de una visión dominada por el concepto de especialidad.

En paralelo, resulta especialmente crítico lidiar con la esencia de la asistencia de valor, como es la adopción de procesos que primen la efectividad y adecuación de la asistencia de acuerdo con los valores de los pacientes. Para ello, prestamos especial atención al desarrollo de proyectos “Triple Aim”, el rol de las comisiones de práctica clínica o la implementación de decisiones compartidas.

Otro de los aspectos clave de la asistencia basada en el valor es el de evaluar los resultados verdaderamente relevantes para los pacientes. Aquí nos enfocamos en el despliegue y comunicación de instrumentos de resultados reportados por los pacientes tanto desde la perspectiva de la calidad de vida, como desde su experiencia de uso del sistema sanitario. 
Finalmente, mirar de frente al valor supone relacionar todo lo anterior con la dimensión financiera. Eso supone analizar el grado en que los ingresos de un hospital dependen del valor aportado o la forma en que un hospital alinea a proveedores y trabajadores en su camino al aporte de valor.

El modelo completo, con los distintos fenómenos a evaluar en cada una de las dimensiones, se muestra aquí.

Cómo lo medimos: una estrategia posibilista

La medición del valor ha sido y es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos como sector. Eso no es solo válido para la definición de un marco de evaluación. Tan importante como qué medir es cómo medirlo. Para ello, hemos diseñado un enfoque de medida posibilista que permita una aproximación razonable a los distintos fenómenos, algunos de por si difíciles de cuantificar en ausencia de fuentes de información estandarizadas.

Sin embargo, seguimos fieles a nuestra trayectoria, priorizando el dato objetivo frente al meramente declarativo. La experiencia nos demuestra que para que un modelo de evaluación sea útil es fundamental que pueda discriminar resultados mediante elementos objetivos. Solo así es posible efectuar diagnósticos sólidos – analizando la calidad de la evidencia a partir de la calidad de la fuente – y planificar acciones consistentes.

Para sustentar el marco de evaluación propuesto, nos apoyaremos en tres fuentes de información diferenciadas.

En primer lugar, un cuestionario detallado respondiendo a un conjunto de preguntas que se utilizarán como base del modelo de evaluación. Para refrendar la validez de las respuestas al cuestionario, se solicitarán piezas de evidencia ya disponibles. La ausencia de dichas evidencias impactará en la calidad de las puntuaciones.

En segundo lugar, la organización asistencial aportará bases de datos de disponibilidad rutinaria para la medida selectiva de los indicadores que lo admitan, particularmente en lo relativo a indicadores de adecuación, como por ejemplo en materia de la adecuación de la transfusión o la radiación diagnóstica. Todas las BBDD aportadas estarán convenientemente disociadas (sin reversibilidad posible). IQVIA aportará soluciones para ello, en caso de ser necesario por parte de las organizaciones asistenciales.

Finalmente, la organización asistencial aportará un volumen mínimo de respuestas de profesionales a una encuesta sobre el valor en salud en el hospital. La encuesta estará especialmente diseñada para reforzar elementos del cuestionario, así como para recoger elementos específicos que por su naturaleza pueda ser más robusto preguntar a los profesionales. Dicha encuesta será online y se permitirá a los hospitales acceder a las respuestas obtenidas de forma agregada. IQVIA aportará una solución específica para su respuesta.

El mecanismo de medida se muestra aquí.

Cómo participar

Si su organización desea participar en TOP Value puede escribirnos a TOP20@iqvia.com y contactaremos para poder presentarle el proyecto en detalle. 

Patrocinan y colaboran

Medtronic y Novartis